Fundación Artemisan, institución que promueve la investigación y la comunicación de la caza y trabaja para afrontar los retos del sector cinegético en España, celebra la sentencia y espera que sirva de ejemplo para erradicar la práctica del furtivismo, actividad tan indeseable como delictiva, tal y como ha informado la entidad en nota de prensa.
Para Luis Fernando Villanueva, director de Fundación Artemisan, «el furtivismo debe ser perseguido con todos los medios posibles hasta su erradicación de nuestra sociedad y esperamos que esta sentencia se convierta en un importante precedente judicial para la lucha contra esta lacra. El perjuicio de estas conductas debe ser penado por el daño que realizan a las propias especies, a las fincas y a la imagen y reputación de los cazadores».
La sentencia estima que ha quedado probado que el condenado acudió a un coto de caza privado «con ánimo de obtener un aprovechamiento cinegético no autorizado por el titular del coto de caza y con el consiguiente perjuicio para éste, se adentró en la finca y abatió dos machos de ciervo de 6 y 8 años, respectivamente, a los que decapitó, dejando el cuerpo en el lugar de abatimiento y, portando ambas cabezas y el rifle terciado, emprendió la huida».







































































