Hay obras que trascienden el taller donde nacen. Piezas que, aun siendo fruto de muchas horas de trabajo silencioso, terminan formando parte de acontecimientos que quedan grabados en la memoria. Algo así ha ocurrido con la estola que portó el Santo Padre este lunes durante la ceremonia de entrega de la Rosa de Oro a la Virgen de la Almudena en la Catedral de Madrid, una pieza que tiene acento manchego y que fue diseñada y bordada en Alcázar de San Juan por el artesano Jesús Díaz-Hellín.
Detrás de la solemnidad de la ceremonia se esconde una historia de fe, tradición y artesanía que ha llevado el nombre de Alcázar de San Juan hasta uno de los actos religiosos más significativos celebrados en la capital de España en los últimos tiempos. «El nombre de Alcázar ha estado en Madrid en la visita del Papa», resume con satisfacción Díaz-Hellín en palabras a manchainformacion.com, consciente de la dimensión simbólica que ha adquirido una obra concebida en su taller y destinada a acompañar un momento de enorme relevancia para la Iglesia.
Un encargo nacido desde la confianza

El origen del proyecto surgió de manera natural gracias a la estrecha relación profesional que el bordador mantiene con distintas instituciones religiosas madrileñas. «Como trabajo para la Hermandad de Jesús el Pobre de Madrid, ellos tienen mucha relación con la Catedral de la Almudena en todo lo relacionado con la liturgia. El encargado de la liturgia de la Catedral de la Almudena quería hacer una estola para el Santo Padre con motivo de este acto. Se pusieron en contacto conmigo y me propusieron el trabajo», explica a este medio.
A partir de ese momento comenzó un proceso que combinó creatividad, simbolismo y una importante responsabilidad. El artesano preparó una propuesta que debía recibir el visto bueno de Roma antes de convertirse en realidad. «Les preparé un diseño. Ese diseño fue enviado al Vaticano para su aprobación y, una vez autorizado, comenzamos a trabajar en la pieza», recuerda.
Un homenaje bordado a la Virgen de la Almudena

La ceremonia para la que fue creada la estola tuvo lugar este lunes por la tarde durante la entrega de la Rosa de Oro a la Virgen de la Almudena, una de las más altas distinciones pontificias que puede recibir una advocación mariana.
Por ello, desde el primer momento, el diseño estuvo concebido para reflejar la identidad y la devoción de la patrona madrileña. «Quería, sobre todo, que estuviera relacionada con la Virgen. Lleva en el pecho la corona real porque es Santa María la Real y, a partir de ahí, trabajé libremente el resto de la composición», señala.
La iconografía elegida incorpora también uno de los símbolos marianos más reconocibles. «Tiene azucenas, que son la flor relacionada con la Virgen y con la pureza», explica el bordador.
El resultado es una obra elegante y profundamente simbólica, en la que cada elemento fue pensado para reforzar el carácter litúrgico y mariano del acontecimiento.
Veinte días de trabajo artesanal

La pieza fue realizada prácticamente contra reloj. El encargo exigía rapidez sin renunciar a los estándares de calidad que caracterizan el trabajo del taller alcazareño. «Se ha realizado en tiempo récord, en apenas veinte días», afirma.
La base de la estola se confeccionó sobre un exclusivo tisú de plata elaborado artesanalmente. «Está hecha sobre un tisú de plata tejido manualmente y realizado en Valencia», detalla.
Sobre ese soporte se desarrolló todo el trabajo ornamental. «El bordado está realizado completamente a mano con hilo de oro y plata de ley», añade. Una combinación de materiales nobles y técnicas tradicionales que convierten la pieza en una auténtica obra de arte textil.
Un orgullo para toda una trayectoria que se quedará en el Museo Diocesano de Madrid
A lo largo de los años, Jesús Díaz-Hellín ha realizado numerosos trabajos para hermandades e instituciones religiosas, pero reconoce que este encargo ocupa un lugar muy especial en su carrera. «Es un orgullo muy grande. Siendo católico y creyente, para mí que me encarguen una cosa así es algo muy importante», asegura.
De hecho, no duda en situar esta creación entre los trabajos más significativos de toda su trayectoria profesional. «Es uno de los grandes orgullos de mi vida», confiesa.
La importancia del acontecimiento trasciende además el propio acto litúrgico. La pieza quedará conservada como parte del patrimonio religioso de la capital española. «La estola se quedará en el Museo Diocesano de la Catedral de la Almudena«, explica.
Allí permanecerá como testimonio permanente de una ceremonia histórica y también del trabajo de un artesano manchego que ha logrado que una creación nacida en Alcázar de San Juan forme parte del legado de la catedral madrileña.










































































