En Alcázar de San Juan, el vicepresidente de las Cortes de Castilla-La Mancha y diputado regional del Partido Popular, Santiago Lucas-Torres, ha advertido de que el sector agrario atraviesa «uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas» debido a la incertidumbre económica, el incremento de los costes de producción y la falta de respuestas por parte de las administraciones.
Durante su intervención, Lucas-Torres ha reclamado «altura política» y pedido una actuación urgente tanto del Gobierno de España, como de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y de las instituciones europeas para afrontar una situación que, según asegura, amenaza la viabilidad de la agricultura y la ganadería de la región.
El agua, principal preocupación del sector agrario
El dirigente popular ha señalado la gestión del agua como el principal problema estructural que afecta al campo castellanomanchego. En este sentido, señala las dificultades que atraviesan distintas cuencas hidrográficas, entre ellas las del Guadiana, Segura y Júcar.
Asimismo, ha expresado su preocupación por la aplicación de la Directiva Marco del Agua y advirtió de que, si no se amplían los plazos de adaptación hasta 2032, podrían producirse importantes restricciones para el regadío. «Sin agua no hay campo, y sin campo no hay futuro para nuestros pueblos», afirmaba Lucas-Torres al referirse a la importancia de garantizar recursos hídricos suficientes para mantener la actividad agrícola y el desarrollo rural.
Incertidumbre sobre la PAC y exceso de burocracia
Otro de los asuntos que ha centrado las críticas del parlamentario regional fue la incertidumbre existente en torno a la Política Agraria Común (PAC). Lucas-Torres ha denunciado posibles recortes y cambios en la gestión de los fondos europeos y defendió que las ayudas deben seguir llegando directamente a agricultores y ganaderos a través de las comunidades autónomas.
Además, reclama una reducción de la carga burocrática que soporta el sector y solicitó un mayor respaldo para actividades consideradas estratégicas en Castilla-La Mancha, como el viñedo, la apicultura, las cooperativas agroalimentarias y el relevo generacional en las explotaciones agrarias.
En otro orden de cosas, ha puesto sobre la mesa el impacto de las plagas cinegéticas, especialmente la proliferación de conejos en La Mancha y de jabalíes en otras zonas de la comunidad autónoma, una situación que está provocando daños en cultivos como el girasol y el olivar.
A ello se suma, el incremento de los costes de fertilizantes, energía y combustible, factores que están elevando la presión económica sobre agricultores y ganaderos.
Ante esta situación, Lucas-Torres ha reclamado inversiones inmediatas en infraestructuras hídricas, caminos rurales y actuaciones para reparar los daños ocasionados por fenómenos meteorológicos extremos.







































































