«Había una vez una princesa, prisionera en una torre…» este es el inicio de «El Castillo Encantado», una obra de improvisación teatral, que presentará en la calle el grupo de teatro Almida. Lo harán el próximo jueves, 20 de junio, a las 20:00 h. en la Plaza de España de Alcázar. Se trata de una actividad más del programa de la XVII Semana de la Solidaridad. A través de juegos, ambientados en la época medieval: justa con espadas a caballito, completar historias, superar un laberinto de conos y lana y conseguir los objetos necesarios para elaborar una mágica pócima; los niños y niñas participantes lograrán rescatar a la princesa y ser nombrados caballeros y damas del reino.
Una divertida y sencilla actividad, que encierra mucho más. Porque detrás del grupo Almida hay 22 historias personales, ejemplo de integración y superación. Las historias de sus 20 integrantes -con edades comprendidas entre los 24 y 50 años- y las de sus dos monitores, Silvia Raquel Alonso y Patricio Vega.
Silvia y Patricio proceden del teatro amateur y decidieron embarcarse juntos en la aventura del taller teatral de Almida. No sabían muy bien qué iba a pasar, ni como iban a reaccionar los chicos y chicas del grupo -muchos de ellos derivados por los orientadores, con una intención terapéutica. No se trataba sólo de preparar un texto y llevar la obra a escena. Se perseguía conseguir la unión del grupo, su socialización y el refuerzo de su autoestima. «Se trata de un grupo muy diverso y de una actividad que los saca de su ámbito de seguridad personal; porque tienes que subirte a un escenario, delante de personas que no conoces, viajar a otros pueblos» -comentaba Silvia, su monitora- «Han roto muchas barreras y, muchos de ellos, han ganado en seguridad personal. Hasta el punto, que se ha dado el caso que un chico que no hablaba nada, empezó a crecerse en el escenario y a interactuar con sus compañeros, con total naturalidad».
Lo que empezó, en 2012, siendo un experimento, se ha convertido en una actividad, tan consolidada, que desde Almida le están dando forma para crear una escuela de arte dramático para discapacitados. «El taller de teatro se ha convertido en una de las actividades más demandadas por nuestros usuarios» -contaba para manchainformacion.com Ángel Luis González, gerente del grupo de integración Almida- «Además ha resultado ser una excelente herramienta terapeútica para desarrollar habilidades sociales e, indirectamente, lograr la inclusión de un modo totalmente natural; porque muchas personas, que no tienen ninguna discapacidad, quieren colaborar y participar con ellos. Hemos logrado el objetivo de ir más allá de lo meramente terapeútico y por eso nos planteamos la consolidación de la escuela». Y no tienen miedo a dar un paso más hacia delante, consolidando también una compañía o grupo teatral -que salga de la escuela- y que se integre en los circuitos de la red de teatros, «facilitando una salida laboral a los usuarios». De momento, no es más que un proyecto, pero la ilusión y las ganas de hacer las cosas «poco a poco», seguro darán resultados. Como los está dando el actual taller de teatro.
«Hemos conseguido, a pesar de su heterogeneidad, un grupo que está muy unido. Se esfuerzan todos y se apoyan unos a otros. Aquí todo el mundo tira de todo el mundo» -comentaba orgullosa Silvia- «Los límites se los ponen ellos y quieren superarse todos los días. Hacer cosas para las que, en principio, pueden tener una especial dificultad. ¡Se atreven con todo!».
Además del taller de teatro, Almida ofrece a sus usuarios otras actividades como: hipoterapia, taller de artesanía y taller de voluntariado. Para el próximo curso tienen también en proyecto un taller de maquillaje (que servirá de apoyo al grupo) y una escuela de golf adaptado.









































































