Miguel Vela Romera, es un joven alcazareño, de 25 años, que ha apostado su juventud, su fe y su trabajo -literalmente porque dejó su empleo en una empresa de gestión tributaria- en desarrollar lo que él llama “su juguete”, un prototipo de un novedoso sistema de video-inteligente para el seguimiento, en el hogar, de personas dependientes: Intellikare.
Intellikare es un proyecto al que, Miguel, lleva entregado, junto a otros tres compañeros -‘su equipo’- algo más de un año, y por el que ya ha recibido varios premios. Entre ellos, el concurso Yuzz, de la Fundaciación Banesto, por la provincia de Alicante -donde Miguel ha finalizado sus estudios. El haber ganado esta convocatoria -para jóvenes emprendedores, con ideas de base tecnológica- le permitirá viajar, el próximo 21 de julio, a la meca de la informática y la tecnología: Silicon Valley (California) y optar a la final nacional.
Pero para Miguel, esta aventura comenzó en el instituto, el “María Zambrano” de Alcázar de San Juan, donde, gracias a su profesor, Andrés Marchante, descubrió su vocación temprana por la informática. “En aquella época mis dos grandes pasiones eran la informática y el baloncesto” -Miguel jugaba en el Grupo 76 Alkasar- “A la hora de decidir mis futuros estudios, dudaba entre estudiar INEF o ingeniería informática”. Finalmente optó por la segunda opción. Sin duda, no se equivocó, y eso se nota en la pasión que pone en sus palabras, algo apresuradas, intentando procesar y transmitir sus ideas, que bullen en su cerebro a 2.000 revoluciones por minuto. Cuesta seguirle, pero es inevitable contagiarse de su optimismo y su filosofía de vida -la visión de los nuevos emprendedores que vienen empujando con fuerza.
Miguel Vela con su profesor Andrés Marchante
¿Qué es Intellikare?
En realidad, parece algo muy sencillo. Es un sistema de seguimiento, en el hogar, de personas dependientes, para el que tan sólo es necesario un ordenador (también están estudiando la posibilidad de desarrollar la aplicación para tablets) las cámaras kinect que se deseé instalar en la residencia y la licencia del programa. La instalación y el funcionamiento de este programa es simple y muy intuitivo. En cada momento se va indicando al usuario (los familiares del dependiente) los pasos que hay que seguir. En primer lugar, pide información sobre cada una de las habitaciones del hogar donde reside la persona dependiente. Datos como si tiene o no salida al exterior, si se trata de la cocina, por ejemplo, el tipo de instalación que tiene, de gas o eléctrica, etc.; también sobre las habitaciones que se sitúan alrededor. “Se trata de recabar toda la información posible que permita al sistema actuar de una forma inteligente y tomar decisiones en casos de emergencia”-comentaba Miguel. Con todos estos datos, el programa realiza un mapa del domicilio y está listo para funcionar.
Las cámaras kinect -utilizadas en las modernas consolas de videojuegos- permiten un giro de 360º, lo que facilita la video-vigilancia de toda la estancia en la que están instaladas. En el caso de no encontrar a la persona dependiente, realizan barridos desde la última habitación en la que se le vió y las adyacentes. Si, aún así, no lo encuentran, el sistema le pregunta dónde está . Si no responde, se activa la alarma y avisara, a través de sms, mms y e-mail a sus familiares y a los servicios de emergencia correspondientes. “En la base de la cámara, se han incorporado detectores de humo, leds y sensores de movimiento” -explicaba Miguel- “para poder detallar mejor el tipo de emergencia que se puede producir (incendio, la presencia de alguien ajeno en el domicilio, etc.) y avisar a quien corresponda (bomberos, policía, asistencia médica, etc).
¿Y si se va la luz?. Esta es una de las dudas más frecuentes que se le han planteado. “Los ‘y si’ ayudan a mejorar el protototipo” -nos contaba Miguel- “Significan dos cosas, que se ha entendido bien cómo funciona y nos plantean dudas que no se habían resuelto”. Pero la que planteamos, sí que la tienen contemplada. A través de un SAI (Servicio de Alta Disponibilidad), “para que nos entendamos todos, una especie de ‘superpila’”, el sistema Intellikare dispone de un generador de corriente alternativo, para que el dependiente no quede nunca sin vigilancia. La conexión a internet se resuelve con una conexión móvil (‘un pincho’).
Una idea que, así explicada, parece sencilla, pero a nadie se le había ocurrido hasta ahora. “Tener una idea no es difícil, lo complicado es llevarla a la práctica” -asegura Miguel, al que le llegó la inspiración apuntando, en una pizarra, titulares de noticias sobre recortes, accidentes de ancianos en su hogar y ley de dependencia. Una ‘tormenta de ideas’ que se superponían sobre el punto de partida inicial de desarrollar una aplicación que trabajara con la cámara de su consola -con la que ya no jugaba.
El equipo
Pero, como él mismo asegura, ‘lo difícil no es tener una idea brillante, si no hacerla realidad’. Y ahí es donde intervienen Luis Manuel Perea, Francisco Sanz y Fernando Castellanos -este último también alcazareño- los miembros de su equipo. “El proyecto lo iniciamos Luis y yo, que somos la parte técnica. Pero, a medida que avanzábamos y la idea iba cobrando forma y creciendo, nos dimos cuenta que necesitábamos incorporar al proyecto a alguien que pudiera darle el toque empresarial. Para que no se quedara en un simple prototipo, si no en algo más”. Es cuando entró Francisco Sanz, experto en administración y dirección de empresas. “Luego, nos dimos cuenta también que estábamos trabajando con datos personales y que eso conlleva un control legal. Y además, hablamos de software que debe registrarse y prevenirse del posible espionaje industrial; y entró Fernando Castellanos, licenciado en economía y derecho”. Un equipo muy joven, 25 – 26 años, con mucha ilusión y ganas de trabajar. “Ese es el secreto, tener ganas de aprender, ilusión, paciencia y trabajar, trabajar y trabajar”.
Intellikare estará ultimado hacia el mes de septiembre, cuando tendrá lugar la final nacional del concurso Yuzz, a la que optan. “Sería un empujón muy importante conseguir hacer podium, porque con el dinero de cualquiera de los tres primeros premios (30.000, 20.000 y 10.000 euros, respectivamente) podríamos montar nuestra propia empresa”.
Silicon Valley
De momento, hasta que ese momento llegue, Miguel ha sido premiado, ya, doblemente por la suerte “ganamos el concurso de la Fundación Banesto en Alicante y echamos a suertes quién se iría al viaje a Silicon Valley y me tocó a mi”. Sin duda, no desaprovechará esta experiencia. “Quiero empaparme de todo lo que pueda, ver cómo trabajan allí, el proceso para montar una empresa, que es diferente al de Europa y, por supuesto, disfrutarlo todo lo que pueda”. Miguel tendrá la oportunidad de visitar en California empresas como Intell, Facebook o Google; y algunas empresas españolas que han fijado también, en el ‘Valle de Silicio’, su residencia.
Desde manchainformacion.com le deseamos todo lo mejor y viajaremos con él, no ya a Silicon Valley, si no hasta donde quiera llegar con su proyecto, sus ganas de aprender y su bien aprendida lección de sacrificio y trabajo. Este alcazareño aún tiene mucho que decir y nos haremos eco.
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