Desde primera hora, varios miembros de la mencionada Plataforma se han situado al final del salón de plenos y frente a los componentes de la Corporación Municipal con carteles en los que se podía leer: “El agua es pública” o “Mi agua no se vende”. Durante las intervenciones políticas, especialmente cuando tomaba la palabra el alcalde, han alborotado la sala con abucheos, por los que les ha tenido que llamar al orden. Una vez que se ha votado el punto y se ha aprobado el inicio de los trámites para la gestión público-privada han permanecido en el salón de plenos, carteles en mano, esperando el turno de ruegos y preguntas para expresar su opinión.
Antes de llegar a esa votación, desde las filas socialistas, su portavoz Rosa Melchor ha acusado al equipo de Gobierno de querer “privatizar” y “vender” un servicio público sin contar con el visto bueno de los alcazareños, mientras que tanto el portavoz de Ciudadanos por Alcázar, Ángel Montealegre, como el del Partido Popular, Ángel Puente han expuesto los motivos por los que se ha adoptado esta decisión. Entre otros, que existe una deuda de ocho millones de euros, detectada en una auditoría como fruto de la gestión anterior, o que hay numerosas “certificaciones de obras que no existen”.









































































