


No podía haber mejor modo de empezar las XVIII Jornadas de Cine Solidario que con el actor alcazareño Emilio Gavira. Él ha sido el encargado de presentar la edición de este año, que se abría este jueves con la proyección de la película ‘Arrugas’ y el cortometraje ‘El Gran Zambini’, del que es protagonista. «Me siento orgulloso que en Alcázar se programen todos los años jornadas de cine como estas, a las que invito a la gente a asistir. De otro modo, muchas de las películas que se presentan, que son grandes películas, que han recibido muchos premios y están muy bien construidas, no llegarían a nuestro cine. Y, además, con el añadido que la recaudación contribuye a causas solidarias».
De las películas que se proyectan este año, Gavira se queda con ‘Arrugas’ -un largometraje de animación, que cuenta la entrañable amistad entre dos ancianos que viven en una residencia, uno de ellos en la primera fase de desarrollo del Alzheimer. «Creo que es una bonita historia que nos hace reflexionar sobre nuestros mayores, a los que hoy en día no tratamos demasiado bien. Creo que tenemos que aprender a tratarlos como se merecen». También destacó Gavira la película ‘La Bicicleta Verde’, de la que dijo contaba una realidad cultural de una forma muy valiente.
En cuanto al ‘Gran Zambini’ y el lugar que ocupa este corto en las jornadas, el actor comentó que le tenía especial cariño, por lo cercano que le resulta el tema que trata: ‘la diferencia’. «Es un cortometraje que enseña a tratar la diferencia, desde lo más evidente, que es la diferencia física, porque muchas veces marginamos a aquellos que nos parecen diferentes. Me hace mucha ilusión que se proyecte en Alcázar, porque además tiene un buen guión y está muy bien hecho».
En cuanto a la situación actual del cine, sentenciaba Gavira: «hacer cine, hoy en día, es dificilísimo. Entre la subida del IVA y la piratería le están dando la puntilla definitiva. La gente no se da cuenta que detrás de una película hay muchos trabajadores, no sólo los actores, que viven de vender películas. Entre eso y la subida de impuestos, se están cargando la cultura. Va a pasar como en el siglo XIX, que sólo tenían acceso a ella los ricos». Y es que Gavira defiende con pasión la importancia histórica y actual del séptimo arte. «El cine es necesario para que se puedan contar historias que interesan, como es el caso de las películas que se van a proyectar en estas jornadas de cine solidario. Historias que tienen que ver con las vivencias de los pueblos, con su cultura». Quizá valora tanto el «contar historias», porque declara sus limitaciones en este aspecto. «Yo sé interpretar, pero no sé contar historias. Por eso nunca me ha llamado la atención dirigir una película o una obra de teatro».
A pesar de la difícil situación del cine, especialmente en nuestro país -se ha pasado de rodar 20 películas al año a tan sólo 4- es positivo y dice que «lo único que va a salvar al cine es la vocación que tenemos la gente que nos dedicamos a esto». Vocación, que a Emilio le vino casi por casualidad y gracias a su diferencia. «Yo estaba estudiando canto en el conservatorio de Madrid y, gracias a mi físico peculiar, empezaron a proponerme hacer cine. Luego, por supuesto, también me he ido formando como actor. La verdad que, con los tiempos que corren no me puedo quejar, tengo suerte y no me falta el trabajo». Ahora anda metido en la función que conmemora los 430 años de historia del ‘Teatro Español’ y tiene en proyecto otras dos obras de teatro, un cuento de Pinocho y otra sobre Sherlock Holmes. Afortunadamente, ha podido sacar algo de tiempo para estar en la presentación de las jornadas de cine solidario y regalar a los alcazareños un poco de su arte.








































































