Durante los meses de mayo y junio, se podrá ver y adquirir obra de Juan Romero, un artista considerado naif, aunque por las connotaciones que tiene esta palabra de “ingenuidad e ignorancia”, para el gerente de Marmurán sería necesario precisar qué clase de naif. Ángel Maroto lo considera “un pintorazo y nada más” y para él es un honor tenerlo en su galería, teniendo en cuenta que “ha expuesto por todo el mundo”, en lugares como París, Nueva York, Alemania, Suiza, Suecia…, por eso “yo quiero que se le dé la importancia que tiene”, porque a esto se suman diferentes premios conseguidos por ejemplo en la V Bienal de París, otro de grafismo en Florencia o en la Bienal de Alejandría.
A este artista que lleva pintando desde los años 50, lo más le interesa es el color y por eso todo lo que en su obra, que se basa en la abstracción, “es reconocible, es un motivo para meter color”. Otra de las características de su pintura es que no pinta figuras exactas, sino que “todo es pura imaginación” y para ello hace composiciones. Después de pasar por muchas etapas e influencias y coincidiendo con muchos pintores, ha conseguido hacer una pintura más o menos personal.
Un cartel publicitario en el metro puede ser su fuente de inspiración, porque “coincido con otros pintores y me influencio de cualquier cosa como un cartel de publicidad, que “me lo llevo en la vista y después experimenta una evolución, porque soy un mal copista”.
Todas las mañanas cuando se levanta, le gusta ponerse a pintar y si tiene que hacer otra cosa se enfada. Tiene un diálogo todos los días con los colores, cada vez tarda más porque se exige más. “A mí lo que gusta es pintar y no hablar y me lo paso muy bien con sus cuadros”.










































































