


Como fue la plaga de langosta en el siglo XVI, hoy hay otras plagas “causantes de dolor y sufrimiento” que hacen necesaria la imploración de la Inmaculada, según el primer edil, como son “el egoísmo, la indiferencia, el individualismo”, así como no pensar en “las causas hirientes” que ello tiene como son “el desempleo, la pobreza, la marginación, la desesperanza y el abandono”.
Diego Ortega pidió por el consuelo del “corazón asolado de una madre con un hijo sin trabajo o de un padre que no sabe cómo podrá explicarles a sus hijos que este año no podrán venir los Reyes Magos” y también solicitó la protección de la Virgen ante la falta de valores que hacen que “ignoremos al que nos pide ayuda”.

Además de implorar protección mediante la renovación de este Voto, también pidió “perdón por el egoísmo y fortaleza para abrir los ojos a los que peor lo están pasando” y añadió que “con el trabajo de todos podemos conseguir una sociedad solidaria y de apoyo a los que más sufren”.
En este acto, el alcalde quiso recoger los anhelos de Alcázar de San Juan con la oración de San Francisco al que pidió que haga de esta ciudad un instrumento de paz, poniendo el bien donde haya mal, luz donde haya tinieblas y alegría donde haya penas, porque “dando se recibe y perdonando se es perdonado”.
El primer edil hizo la renovación del Voto a la Inmaculada Concepción durante el transcurso de la misa de la 1 de la tarde en San Francisco en la que cantó el Coro de esta Iglesia.









































































