La ortodoncia no solo mejora la sonrisa, también contribuye a la salud bucodental. En esta entrevista, los profesionales de la clínica Doctor Carlos Gavira & Colaboradores abordan los beneficios de estos tratamientos en adultos, las ventajas de la ortodoncia invisible y la importancia de la colaboración entre especialistas para conseguir una boca sana y funcional.

P.- Cuando hablamos de ortodoncia, muchas personas piensan simplemente en «poner los dientes rectos». ¿Es realmente tan sencillo?
R.- Tener los dientes rectos es, evidentemente, lo que más preocupa a los pacientes. La estética es una motivación muy importante y es comprensible, pero, como profesionales, también debemos prestar atención a la parte funcional.
Es fundamental que la mordida sea correcta, que la masticación sea eficiente y que las fuerzas se repartan de manera equilibrada. No se trata solo de mejorar la estética, sino también de cuidar la salud bucodental.
P.- Cada vez más adultos quieren corregir su mordida o mejorar su sonrisa. ¿La ortodoncia tiene edad?
R.- No, la ortodoncia no tiene edad. Es cierto que las primeras etapas de la vida suelen ser el mejor momento para iniciar el tratamiento, ya que existe un mayor margen de mejora y los problemas pueden corregirse de manera más sencilla. Mientras haya potencial de crecimiento, todo funciona mucho mejor. Sin embargo, los avances técnicos, como la ortodoncia invisible, y los nuevos materiales para arcos y brackets han hecho que la ortodoncia en adultos sea una realidad. Cada vez vemos más casos y podemos solucionar muchos problemas.
Una de las peores decisiones que puede tomar un adulto es pensar que, por encontrarse en una etapa de madurez o tener una edad avanzada, ya no merece la pena corregir la posición de sus dientes.
Si existe un problema de oclusión o de engranaje dental, incluso de carácter estético, corregir la posición de los dientes puede ser una buena elección. De esta manera, se pueden evitar desgastes y molestias en la articulación, además de favorecer una mejor higiene bucodental. Hoy en día existen numerosas opciones de tratamiento, incluso para pacientes de edades muy avanzadas, que permiten mejorar no solo la estética, sino también la calidad de vida.
Ortodoncia invisible

P.- La ortodoncia invisible ha cambiado mucho la percepción de estos tratamientos. ¿Hasta qué punto ha sido determinante para que más adultos se animen a dar el paso?
R.- Es uno de los avances técnicos más importantes, ya que ha permitido superar algunas de las principales barreras de los tratamientos de ortodoncia: las molestias provocadas por las rozaduras de los brackets y el compromiso estético que supone llevarlos.
Pero sus ventajas van más allá. Una planificación correcta permite tener un mayor control sobre los movimientos dentales que queremos conseguir, ya que los dientes están sometidos a fuerzas en todo su contorno, no solo desde un punto.
Además, la higiene bucodental resulta mucho más sencilla durante el tratamiento, puesto que hay menos zonas retentivas que con los brackets. Todo ello está animando a muchos adultos a corregir los problemas de posición dental y oclusión, al tiempo que contribuye a mejorar la calidad de los tratamientos.
P.- En los casos realmente complicados, ¿por qué es importante que el ortodoncista pueda trabajar junto al resto de especialistas?
R.- La odontología no consiste en trabajar de forma aislada, como si cada especialidad fuera independiente de las demás. No se trata únicamente de colocar dientes o realizar empastes.
Los tratamientos de ortodoncia suelen ser largos y, durante ese tiempo, es necesario controlar numerosos aspectos para garantizar que el paciente mantiene una buena salud bucodental. Por ejemplo, las encías deben permanecer sanas y hay que evitar la acumulación de placa bacteriana y sarro. Mover un diente cuando existe una enfermedad periodontal activa puede provocar complicaciones importantes, incluida la pérdida de piezas dentales.
Un paciente podría terminar la ortodoncia con la mordida corregida y una buena oclusión, pero seguir presentando otras patologías bucodentales que no se hayan detectado o tratado durante el proceso.
Por eso, en nuestra clínica, la labor de las higienistas es fundamental. A través de los mantenimientos y del seguimiento de los pacientes, refuerzan y actualizan las técnicas de higiene oral, ayudan a controlar la acumulación de placa y contribuyen a prevenir posibles complicaciones. Además, la correcta colocación de los dientes no es responsabilidad exclusiva de un único profesional. Una mordida inadecuada, por ejemplo, puede favorecer el desgaste dental. Cuando se produce una pérdida de tejido dentario, puede ser necesaria la intervención de un odontólogo restaurador para recuperar la anatomía y la función de los dientes.
Por todo ello, la ortodoncia no debe entenderse como un tratamiento aislado, sino como parte de un enfoque multidisciplinar de la odontología. La colaboración entre diferentes profesionales permite conseguir no solo una sonrisa bien alineada, sino también una boca sana y funcional a largo plazo.






































































