El salón parroquial acogió la ceremonia de reconocimiento a los alcazareños ausentes, con la presencia del alcalde, el segundo teniente de alcalde, Ángel Montealegre, y las concejalas de Educación y Servicios Sociales. Tres fueron los alcazareños con domicilio alejado de la ciudad que recibieron este reconocimiento por parte de la Archicofradía de la Virgen del Rosario. Fueron Juana Villaseñor Sánchez, Fernando Rubio y María Soledad Díaz Moreno.
En este acto tomó la palabra el alcalde para felicitar a los alcazareños ausentes homenajeados este año y para subrayar que, por muy lejos que estén, “puede haber distancia física con Alcázar, pero no distancia de corazón y sentimientos”. Además, comentó que la devoción a la Virgen del Rosario es algo que acompaña siempre a los alcazareños allá donde estén, a través de cuadros y fotos presentes en sus domicilios lejos de Alcázar, o bien en forma de estampitas en las carteras.
En este acto, la junta de gobierno de la Archicofradía también quiso distinguir a Segi Abengózar y Carmen Izquierdo, dos de las camareras de la Virgen del Rosario que llevan más de 30 años a su lado.








































































