Tras un cocktail de bienvenida, los asistentes tomaron asiento y disfrutaron de una velada en buena compañía, con música en directo y rodeados de las obras de Carlos Saura, el maridaje perfecto entre arte y gastronomía.
El menú de la noche corrió a cargo del catering del Corto de Quevedo, con un servicio selecto adaptado al espacio. “Una forma diferente de disfrutar de la rica gastronomía de nuestra tierra, en un espacio poco convencional. El objetivo no es otro que la experiencia del cliente”, aseguran desde la organización.






































































