Uno a uno se han puesto en la piel de los bomberos, con su casco y su manguera, momento en el que han aprovechado para refrescarse. Como cada año, la visita finalizaba con un baño de espuma que hizo las delicias de los más pequeños.

Uno a uno se han puesto en la piel de los bomberos, con su casco y su manguera, momento en el que han aprovechado para refrescarse. Como cada año, la visita finalizaba con un baño de espuma que hizo las delicias de los más pequeños.
El Diario digital de La Mancha