Las propias trabajadoras del centro se encargaron de informar a los clientes a la entrada al mismo y de recoger su aportación a la salida, mientras que el sábado 1 de diciembre fueron los voluntarios del Banco de Alimentos en Alcázar de San Juan, miembros de la Cofradía del Santo Entierro, los encargados de hacer esta tarea.
El trato que LIDL dispensó a los voluntarios del Banco de Alimentos fue excepcional, procurando que en su labor no les faltase de nada. Las trabajadoras del centro se esforzaron también en la labor, quedándose incluso a colaborar fuera de sus horarios laborales. El resultado de todo ello ha sido una magnífica y extraordinaria aportación que irá destinada al Banco de Alimentos en Madrid, desde donde será distribuida por toda España.
Una vez más han quedado patentes las ganas y deseos de colaborar de la ciudadanía de Alcázar y comarcar para con los más necesitados. Desde estas líneas queremos agradecer a toda la población que colaboró su entrega y calidad humana.










































































