Rafael Martínez Olmedo se presenta por quinta vez ante sus paisanos y lo hace con una exposición marcada por la variedad de técnicas, desde el óleo trabajado con pincel o espátula hasta el pastel y los dibujos a lápiz o plumilla. En la exposición aborda temas de distinta índole, acercándose al mundo taurino sin abandonar los bodegones y el paisaje, con su particular tratamiento de la luz o la recreación de imágenes nostálgicas de distintos rincones tomelloseros.
Martínez es un pintor autodidacta que recuerda con orgullo lo mucho que le costó terminar su primer cuadro. Desde entonces, se ha movido en la pintura con ilusión y permanente ánimo de superación. Ese empuje también se percibe en esta exposición que constituye una oportunidad de compartir su noble e inquieta interpretación del arte.


































































