Gracias al firme apoyo de la Diputación Provincial de Ciudad Real, miembros de la Junta Directiva de la Sociedad Cervantina de Alcázar han culminado una exitosa misión cultural en Italia, con el doble objetivo de sumar apoyos internacionales a su proyecto para lograr que el legado de Don Quijote y Sancho Panza sea declarado Bien Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, y de promocionar tanto la obra cervantina en sus distintas dimensiones como la provincia de Ciudad Real como territorio quijotesco en el país transalpino.
Los cervantistas alcazareños inauguraron su agenda en la ciudad toscana de Viareggio (Lucca), donde impartieron conferencias de tema cervantino en dos de los centros educativos más representativos de la ciudad: los liceos Giosuè Carducci y Guglielmo Marconi. Ambos centros se adhirieron a la propuesta de los manchegos.
El Liceo Carducci fue fundado a principios del siglo XX, es la institución educativa de mayor tradición en Viareggio. Su nombre rinde homenaje al poeta Giosuè Carducci, primer escritor italiano en recibir el Premio Nobel de Literatura. El centro imparte enseñanzas de Liceo Clásico, Lingüístico y de Ciencias Humanas, formando estudiantes con un sólido bagaje en pensamiento crítico, historia y cultura occidental, un marco ideal para la recepción del mensaje cervantino.
Por otra parte, el Liceo Marconi es más moderno (de mediados del siglo XX) creado para responder al auge científico e industrial de la posguerra, lleva el nombre del inventor y Premio Nobel Guglielmo Marconi, padre de la radio y de las comunicaciones inalámbricas. El centro ofrece especializaciones en Ciencias, Ciencias Aplicadas y una singular sección deportiva, y combina el rigor científico con la formación humanística.
Las conferencias cervantinas fueron acogidas en este contexto de apertura intelectual transversal. Estas charlas sobre la Mancha y nuestro autor permitieron acercar a los estudiantes italianos la figura universal de Cervantes y el alcance cultural de sus personajes más célebres. La profesora manchega Laura Alba García ha permitido que este intercambio cultural se haya llevado a cabo a lo largo de cinco años en forma de videoconferencia y por primera vez este año, de forma presencial en ambos liceos.

Dos días después, los cervantistas se trasladaron a Nápoles, donde fueron recibidos por dos de las instituciones culturales e históricas más emblemáticas de la ciudad partenopea. Ambas suscribieron la declaración de apoyo a la candidatura UNESCO.
Los representantes de la Sociedad Cervantina fueron recibidos en la sede histórica de la Fondazione Real Monte Manso di Scala, institución fundada en 1608 por el Marqués de Villa, Giovan Battista Manso di Scala, con una vocación educativa y caritativa dirigida a las familias napolitanas en dificultades. La sede de la Fundación, ubicada en la Via Nilo, en pleno centro histórico de Nápoles, es un complejo de gran singularidad arquitectónica: alberga una iglesia particular en el tercer piso del edificio —diseñado por el arquitecto Mario Gioffredo en el siglo XVIII—, elevada estratégicamente sobre la Capilla Sansvero. Tras sufrir daños en el terremoto de 1980, el conjunto fue objeto de una meticulosa restauración concluida en 2009.
Su gobernador, Don Alberto de Vargas Machuca, duque de Vargas Machuca, recibió a la delegación y les abrió personalmente las puertas de su archivo y de la iglesia particular. El secretario Antonio Caputo condujo un recorrido por las excepcionales colecciones que atesora la Fundación, entre las que sobresale el Cristo Desvelado. Hoy en día, la Fundación combina la preservación de su vasto patrimonio histórico-artístico con el apoyo a la creación contemporánea, acogiendo en su gran patio laboratorios de arte y estudios de artistas. Tras la visita, la Fundación, en la persona de su gobernador, suscribió la declaración de apoyo a la candidatura.
El recorrido napolitano concluyó con una visita al Pío Monte della Misericordia, una de las instituciones benéficas y laicas más antiguas y prestigiosas de Nápoles. Fundado en 1601-1602 por un grupo de siete jóvenes nobles napolitanos comprometidos con las Siete Obras de la Misericordia Corporales, recibió en 1604 la aprobación y protección del rey Felipe III de España mediante el Regio Assenso, lo que constituye un relevante lazo histórico con la Corona española.
La institución es mundialmente conocida por albergar en su iglesia —sede definitiva construida en la segunda mitad del siglo XVII en la Via dei Tribunali— la obra maestra de Caravaggio: Las Siete Obras de la Misericordia (1606-1607), así como pinturas de Luca Giordano, Jusepe de Ribera y Francesco De Mura. Mario Quarantiello, responsable de su archivo, mostró a la delegación el funcionamiento de la entidad benéfica y las excepcionales piezas de su pinacoteca, en la actualidad, el Pío Monte mantiene su misión asistencial apoyando a colectivos vulnerables —infancia en riesgo, familias en crisis, personas sin hogar y refugiados— financiando proyectos de organizaciones benéficas locales y preservando cuatro siglos de historia napolitana en su valioso archivo. La institución también suscribió la hoja de declaración de apoyo a la candidatura UNESCO.
Estos encuentros de alto nivel han sido posibles gracias a la mediación de Manuela Sáez González, reconocida como la mayor experta mundial en don Pedro Fernández de Castro y Andrade, VII Conde de Lemos y Virrey de Nápoles entre 1610 y 1616, que junto con Giovan Battista Manso y llevados por su pasión por la literatura, fundaron la “Academia de los Ociosos”. La figura del conde de Lemos representa uno de los lazos más sólidos entre España y Nápoles, pues fue durante su virreinato cuando Cervantes le dedicó la segunda parte del Quijote (1615), estableciendo un vínculo indisoluble entre el legado cervantino y la ciudad del sur de Italia.
La Sociedad Cervantina de Alcázar agradece igualmente la inestimable colaboración del profesor Renato Ruotolo, antiguo bibliotecario y archivero de la Academia de Bellas Artes de Nápoles, cuyo conocimiento y generosidad han sido fundamentales para el mejor conocimiento histórico de la bella ciudad napolitana.
La Sociedad Cervantina de Alcázar trabaja desde hace más de un año para conseguir que el legado de Don Quijote y Sancho Panza sea reconocido como Bien Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Esta misión a Italia forma parte de una estrategia de construcción de apoyos institucionales internacionales, sumando la adhesión de centros educativos, fundaciones históricas y entidades culturales de reconocido prestigio en toda Europa.
Los personajes creados por Miguel de Cervantes trascienden la literatura para convertirse en símbolos universales del idealismo, la justicia y la búsqueda de lo mejor del ser humano, valores que la Sociedad Cervantina de Alcázar lleva a las aulas, los archivos y los palacios de Italia con la misma pasión con que el Caballero de la Mancha emprendía sus aventuras.











































































