La vida es una carrera de fondo y hay quien la disfruta superándose a sí mismo y planteándose nuevos retos. Es el caso de Javier Rivas Rojano, un atleta alcazareño que ha conseguido completar la Maratón Alpina de Madrid -una de las pruebas más duras en esta disciplina. Lo hacía el pasado 16 de junio, superando los 45 Km. del recorrido por la Sierra de Guadarrama, que atraviesan el Puerto de Navacerrada, la mítica Bola del Mundo, Peñalara, Cabezas de Hierro, Valdemartín y Cercedilla -de donde partía la carrera y se situaba la meta.
Sus 5 h. 58 m. le colocaron en el puesto 97º, entre 400 participantes; todo un logro personal. Subidas de infarto, rompepiernas, traicioneras bajadas y tramos como Cabezas de Hierro en los que es imposible correr y hay que lidiar con el vértigo. Todo esto, sumado a la dureza de un terreno rocoso y escarpado, en el que un mal paso puede hacerte acabar en el suelo. Eso sí con la recompensa de poder contemplar el magnífico paisaje de una zona declarada parque nacional y, por supuesto, de vencer a la montaña y pasar la línea de meta.
«Sentí una emoción muy grande, estaba disfrutando corriendo por la montaña, como tanto me gusta» -asegura Rivas- «Estaba ahí disfrutando, con muy pocas fuerzas pero un fondo que hasta yo mismo me sorprendía. Lo importante era llegar».
Y lo consiguió. En el camino, el apoyo de su gente y el recuerdo de su padre y su hermano eran su fuerza. «Quería encontrarme con mi mujer, Toñi y mi madre, abrazarlas y agradecerles todo el cariño y amor que me dan. Quería estar con mi gente, así que me acordaba de todos y también de los que más cerca tuve de mí durante la carrera, en el cielo, mi padre y mi hermano Mariano».
Javier dice sentirse un privilegiado por poder hacer lo que más le gusta: «Estoy haciendo el deporte que más me ilusiona ahora mismo, me siento muy cómodo corriendo en la montaña y quiero seguir algún tiempo más».
Sin duda, seguirá planteándose retos que superar.







































































