García ha marcado las diferencias entre la política hidrológica de su partido que “garantiza agua y abastecimiento a todo el territorio español” con una postura “firme y comprometida” que expresó la secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha María Dolores de Cospedal, y la del PSOE que es “una política demagógica y de enfrentamiento” con la que “no han hecho nada en 30 años”, un tiempo en el que “no han dejado ninguna infraestructura hidráulica”.
Además García considera que los socialistas tienen posturas “ambivalentes” al respecto, ya que mientras que Bono aprobó el Plan Hidrológico Nacional que se puso en marcha con Gobierno Aznar, Barreda lo rechazó después, “lo que demuestra que son incapaces de adoptar medidas coherentes con su región” y “sí aceptar la presión de Cataluña y Aragón gobernadas en ese momento por el Partido Socialista”.
Según el senador, el PP no entiende el agua como “una batalla política” sino para repartir el agua de las cuencas en las que sobre a las que lo necesiten, garantizando de este modo el abastecimiento a todas las poblaciones, tal y como se ha comprometido Cospedal con todo el territorio castellanomanchego arreglando depósitos, redes o sistemas de depuración.
ENTREVISTA A RUBALCABA
Por otro lado, Sebastián García ha hecho un análisis de la entrevista a la que fue sometido anoche el secretario general del Partido Socialista Alfredo Pérez Rubalcaba en Televisión Española. “Un secretario general y un ex vicepresidente del Gobierno que no daba confianza en sus palabras” y al que “le faltaron propuestas, diálogo, apoyo al Gobierno y liderazgo, ya que incluso le dio miedo decir si será el candidato, lo que demuestra que tenemos una oposición débil, volcada sólo con la agitación social”.
García le ha acusado de “haber recibido una herencia fructífera y habernos llevado a una crisis sin precedentes”, así como de “no tener propuestas ni capacidad de diálogo” ni siquiera con sus compañeros ya que “no le dirigió la palabra a Carmen Chacón”.
El senador popular le ha pedido propuestas sobre su afirmación de que “España no necesita un rescate, yo no lo pediría”, porque a su juicio, con declaraciones de este tipo “lo único que busca es la agitación social”. También se ha rebelado contra las acusaciones contra el Gobierno de haber “desmantelado los avances sociales, cuando el responsable de los 5 millones de parados y la mayor crisis económica ha sido de su Gobierno” que también “bajó los impuestos a las rentas más altas y permitió que los directivos de cajas intervenidas cobraran sueldos millonarios”. Por ello, García le ha reprochado que ahora pida una reforma fiscal y le acusa de querer “hacer una política de miedo a los ciudadanos”.










































































