


El hombre de hierro manchego se llama Carlos Enrique González, tiene 36 años y es de Campo de Criptana. El triathleta se enfrentó, el pasado sábado, a una de las pruebas más duras del mundo el “Ironman del Lanzarote”. Un triathlon de largas distancias que constituye una de las pruebas míticas de este deporte. Más de 10.000 personas, de todos los rincones del mundo, se desplazan hasta el islote canario, para ver y acompañar el esfuerzo de los cerca de 2.000 deportistas que allí se concentran.
La XXIII edición del ironman de la isla del fuego ha sido especialmente complicado -como contaba para manchainformacion.com González- “A las pronunciadas cuestas -propias de la orografía de la isla- hubo que sumar vientos muy fuertes y tormenta”. Pero este triathleta amateur se había preparado, concienzudamente, para el reto personal más grande al que, hasta ahora, se había enfrentado. “Llevaba más de 8 meses entrenando muy duro y mentalizándome para lo que iba a encontrarme. Era consciente de la tremenda dureza del ironman de Lanzarote, porque muchos atletas profesionales no son capaces de terminarlo y abandonan”.
3.800 metros a nado, 180 Km. en bicicleta y una marathon de 42 Km. . ¡Ahí es nada!. Distancias que ya había superado González en Niza: “la prueba de Francia me costó más, porque era la primera de este tipo en la que competía. A Lanzarote he ido mucho mejor preparado, pero el clima no me ayudó mucho. Nadé muy bien, terminando en el tiempo que tenía previsto 1 hora 8 minutos -y eso que la natación no es mi fuerte. Cuando salí del agua estaba lloviendo y comenzó la tormenta. Cogí la bici muy animado, pero si no hubiera soplado el viento como lo hizo, hubiera conseguido un mejor tiempo. Había momentos, en los que sentías verdadero miedo cuando pedaleabas en contra. Terminé esta parte de la prueba en 5 horas 54 minutos. Quedaba la marathon, que es mi especialidad, porque tengo capacidad para correr a altos ritmos en fatiga. La primera mitad estaba entero y muy fuerte -al ritmo de los profesionales- 1 hora 28 minutos; pero los últimos metros me pasó factura la fatiga de la bici”.

El tiempo final para Carlos fue de 10 horas 24 minutos, que lo situó el 89 de la general y en el puesto 25 de su categoría. “Estoy muy contento porque mi principal objetivo era terminar la prueba. Me hubiera gustado bajar de las 10 horas y soñar con el mundial de Hawai. ¡No ha podido ser!. Pero estoy muy satisfecho de haber conseguido el reto, acabar entero y recuperarme bien”.
Ahora, Carlos Enrique González, está buscando su siguiente reto: “no sé si prepararme para otro ironman en octubre -que se ajuste más a mis características. Lo que sí es seguro que seguiré compitiendo en pruebas comarcales menores, que me sirven de entrenamiento”.
Mientras González encuentra su próxima aventura, no se quiere olvidar de las empresas, organismos y personas que le han ayudado a cumplir el reto. “Poder participar en estas pruebas no es barato. Yo solo no lo hubiera podido hacer”. El ironman de Lanzarote, por ejemplo, le ha supuesto un coste de 1.500 euros. A su lado han estado, apoyándole económicamente, con el material y con recursos humanos, empresas como +pulsaciones de Alcázar de San Juan, la firma de bicicletas Berria, el Gimnasio Global Center, Globalcaja, el Club de Triahtlon y el Ayuntamiento de Campo de Criptana y el fisioterapeuta Aurelio Vela, “que ha cuidado muy bien de mi, pasándome la ITV y previniendo que tuviera lesiones”.







































































